viernes, 5 de junio de 2009

CAPRICHOSO DESTINO

Clara nació en una capital de provincias, corrían los años 50, su infancia, estuvo marcada por las circunstancias de la época, carente de cualquier capricho, se educó en un colegio público, con la consabida enseñanza que daba el único libro que había para todas las materias “ Enciclopedia grado medio” y 100 figuras españolas mas la de Religión y Política.
Antes de entrar en clase reunían a niños y niñas en el patio del colegio, para con mano levantada cantar el CARA AL SOL,


a la entrada de clase, había que decir AVE MARIA PURISIMA; por la tarde, mientras se hacían labores, otras niñas, salían a recitar o cantar las canciones que aprendían; en ese centro se fue forjando su forma de ser y de sentir, y sobre todo sus ideales; terminada la primaria, se preocupó de hacer una carrera, y prepararse para afrontar la vida de represión que marcaba la época.
Era una devoradora de libros, leía todo lo que llegaba a sus manos, gran aficionada a los crucigramas, adquirió también un buen léxico, se había preparado a fondo para triunfar en la vida.

Era viva, extrovertida, sabia estar y hacia agradable la vida a su alrededor, era querida y apreciada por sus amigos, gran entusiasta de la música folk, y la polifonía, vivía adelantada a su tiempo; independiente, liberal, feminista, tenia muy claro la vida que quería llevar y en ella no entraba la de compartirla con nadie, sindicalista de convicción y de ideales, militó en el sindicato UGT. Para intervenir en la lucha por la igualdad de la clase obrera y sobre todo por la igualdad de la mujer.
El destino que es muy caprichoso, le trastocó todas sus expectativas de vida y quiso que en una reunión de trabajo, conociera a un compañero que se atrajeron mutuamente, sintiendo una pasión que les desbordaba, mantuvieron una relación a escondidas porque así lo exigía las circunstancias; de esta pasión, entró a formar parte de su vida una niña que le puso de nombre Luna.

Fue madre, padre, amiga, compañera y confidente de Luna, vivió, y progreso porque Luna fuera una niña feliz, y no notara la ausencia de la figura paterna, le inculcó unos buenos principios y una buena preparación académica.

Luna, en su carácter era totalmente opuesta a su madre, desde muy chiquitita destacó en ella la timidez, era una niña demasiado responsable para su edad, criada y educada en un ambiente de libertad; estudió la carrera de Derecho con unas notas excelentes; Luna era el orgullo de su madre, aunque nunca supo quien fué su padre.
Y otra vez el destino caprichoso se cruzó en la vida de Clara y quiso que Luna, sus ilusiones, aspiraciones, su proyecto de vida se quedaran tirados en una cuneta.

Clara a partir de entonces dejó de ser Clara, para convertirse en un desecho humano, con tratamiento psicológico, retirada de toda actividad y entusiasmo, vive y llora sola y en silencio su pena.

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